Artículo Uno
 

Dependiendo de dónde se encuentre, el que se acaba fue un año de transición, post-crisis, crisis o recuperación. Lo universal es que la situación mundial impactó como nunca antes en las operaciones locales y eso se tradujo en una merma en las ganancias para los estudios jurídicos de empresas.
Puede que las firmas de compañías hayan facturado lo mismo o más que en años anteriores, pero la cantidad de trabajo en estos casos habrá sido mayor y el monto individual de cada uno de ellos sustancialmente inferior a lo que supieron ser.
Básicamente y a nivel global, las compras, fusiones e inversiones dieron lugar a los litigios y renegociaciones, algo que, se sabe, dejan al final del recorrido y en promedio mucha menos caja.
En esa misma línea, los costos de reconversión de las estructuras (buscar un equipo de abogados litigantes, por caso) impactaron de una u otra forma en el negocio de los estudios jurídicos.
En paralelo, las universidades de todo el mundo siguieron fabricando abogados (algunas, mejor aun, formándolos); las matrículas abultándose; los contadores, escribanos, cademotos y hasta soluciones virtuales, compitiendo por espacios de actuación profesional.

Las grandes y medianas estructuras en, al menos, Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Brasil, Bolivia, Colombia, México, España y Estados Unidos fueron perdiendo profesionales que eligieron abrir sus propios despachos para morder un pedazo de la torta a costos menores que los que proponen sus antiguos empleadores.
En ese esquema, Internet comenzó a agregar valor en la profesión y le permitió a abogados independientes ubicados en zonas geográficas alejadas –esto incluye en términos económicos y financieros a las capitales de los países de nuestra región–, alzarse con clientes y operaciones a los que, de otra forma, jamás hubieran accedido.

¿Qué pasará ahora?
Cualquier pronóstico sería arriesgado, por no decir un completo invento.
Sin embargo, hay indicadores que permiten hablar de una competencia cada vez más virulenta con una ‘comoditización de fórmulas para el éxito’, por un lado, y una diferenciación en las estrategias de posicionamiento con valor agregado, por el otro.
También se puede prever –por una cuestión de agilidad, pero fundamentalmente de costos fijos– que las estructuras chicas y medianas serán las grandes ganadoras de los próximos meses/años. Eso, claro, dejando a salvo a las megafirmas estructuradas como estudios corporativos (con visiones de corto, mediano y largo plazo para el desarrollo de su negocio), que probablemente intentarán reducir de alguna forma su columna del debe.
Regionalmente, conviene reconocer cuanto antes el crecimiento económico de ciertos países. En América Latina, Brasil está siendo el centro de atracción de inversiones por antonomasia.
En términos jurídicos, tal vez no signifique mucho. En términos de negocio, implica que muchas empresas que antes estaban en Santiago, Buenos Aires o Lima, comienzan a concentrar operaciones en San Pablo o Rio.
Al final del día, serán los abogados paulistas o cariocas quienes le recomienden a sus clientes a los abogados de los otros países.

Dicho esto: el que comienza ya puede ser visualizado como el año del principio de las definiciones en el mercado jurídico.
Nuestro deseo y nuestro trabajo estarán orientados a que cada uno de ustedes visualice y se encamine hacia el mejor de los horizontes.


Por Ariel Alberto Neuman
aneuman@articulouno.com

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Está disponible en librerías de la Ciudad de Buenos Aires el último estudio desarrollado por Ela (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género) sobre Género y Derechos Humanos en Argentina (2005-2008).
Publicado por editorial Biblos, se trata de la segunda edición del diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos de las mujeres en nuestro país.
Allí se consideran la participación de las mujeres en cargos públicos; el derecho al trabajo y la ocupación de las mujeres; la salud y sus derechos sexuales y reproductivos; la violencia contra las mujeres; el derecho a la educación; la autonomía de las mujeres y su situación dentro de las familias, y las migrantes y pueblos originarios.
Para saber más: www.ela.org.ar

Diga si alguna vez no fantaseó con exportar lo que sea a China. Imagine 100.000 o, mejor, 10 millones de personas comiendo sus alfajores o contratando sus servicios jurídicos a distancia.
Diga ahora si no se echó para atrás por temas de idioma, de cultura, de distancias, de faltas de experiencia y hasta de desconocimiento y desconfianza jurídica.
Si algo de lo anterior está en sus arcones, la sugerencia es ingresar en China Law Blog, una bitácora recomendada por la American Bar Association, alimentada desde una de las principales ciudades del gigante asiático por abogados estadounidenses radicados a un par de kilómetros de la gran muralla.
Allí se encuentran análisis de normativas generales y sectoriales, descripción de negocios para extranjeros y trasmisión de experiencias de las más variadas.


El Boletín de Artículo Uno volverá a salir el 1° de febrero de 2010.
Felices vacaciones y buen comienzo de año.

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